Perfiles

Jasmín Maroun

EDITORIAL ICONICA | 26 junio

Presidenta de Amexme
Construir con visión, liderazgo y perseverancia.

En una industria históricamente liderada por hombres, abrir camino no solo exige talento,
exige determinación, carácter y la convicción de mantenerse firme aun cuando nadie más ve con
claridad el destino. Jasmín Maroun a sabido hacerlo
.

Fotografía: Andrea Navarro
Styling: Fernanda Gallegos
Look: Zara & Mango
Mua: María de México by Arely Quintero y Paola Delgado
Detrás de cámaras: Alberto Juárez
Entrevista: Valentina Almaraz
Coordinación General: Johanna Herrera

Si tuvieras que definirte en pocas palabras para quienes aún no te conocen, ¿quién es Jasmin Maroun?
Es una mujer trabajadora, una mujer sensible, una mujer que le gusta mucho jalar a las demás para hacer más cosas. Me gusta ir un poco más allá y lograr más en equipo con quienes tengo a mi alrededor.

Mirando un poco hacia atrás, ¿cómo recuerdas tu infancia y el entorno en el que creciste?
Fui la séptima de ocho hijos y tuve una infancia muy bonita y divertida. Una infancia donde salíamos a jugar todos los vecinos y compartíamos juegos tradicionales que hoy se recuerdan con mucha nostalgia. También tengo muchos primos y una de las cosas que mas disfrutábamos era ir a casa de mi abuelita, donde tengo muy buenos recuerdos.
Mi papá era médico veterinario y, al llegar a Durango apoyó a mi tío abuelo, a fundar la Facultad de Veterinaria. Mi mamá era de Juan Aldama, Zacatecas; se conocieron aqui en Durango y tambien fué aqui donde formaron su familia. Algo que siempre los caracterizó fue la manera en que nos educaron, con mucha disciplina y valores muy claros, pero al mismo tiempo dándonos la libertad de ser nosotros mismos y desarrollarnos con nuestra propia personalidad.

Sabemos que de pequeña estuviste en los scouts y que una vez lograste una caminata hasta Mazatlán. ¿Qué te dejó esa experiencia?
Cuando era chica, estaba en los scout y nos fuimos a Mazatlán a pie; formabamos parte de la tropa. Los dirigentes iban siempre al frente guiandonos durante el recorrido. Acampábamos en el camino y caminabamos alrededor de 40 km diarios hasta llegar a Mazatlán. Fueron ocho días de trayecto, descansando diez minutos cada hora caminada. Sin duda fue una experiencia muy bonita y un recuerdo que guardo con mucho cariño.

Al terminar la preparatoria decidiste estudiar Ingeniería Civil. ¿Cómo fue vivir esa etapa universitaria siendo de las pocas mujeres en el salón?
Cuando salí de la preparatoria, la verdad no sabía qué estudiar, entré a la carrera de Ingeniería Civil en el Tecnológico. Al egresar me casé y me enfoqué un tiempo en la vida familiar, pero después retomé el camino con las obras.

Durante la carrera éramos solo cinco mujeres y en muchas ocasiones yo era la única mujer en el aula mis compañeros siempre fueron muy respetuosos. En ese entonces no era común ver a una mujer en una obra, pero a mí me gustan los retos y disfruto enfrentarlos y cumplirlos.

Antes de consolidarte en la industria de la construcción, experimentaste en el sector agropecuario con el cultivo de orégano y un invernadero. ¿Cómo fueron esos primeros pasos como emprendedora?
Siempre me gusta capacitarme y pedir apoyo y en este proyecto me dirigi al inifap y los ingenieros me apoyaron muchísimo; incluso me trajeron la semilla de orégano desde Chihuahua. Sin embargo, lamentablemente perdimos todo debido a una inundación.
Después, como mi esposo tenía borregos y los invernaderos comenzaban a tomar fuerza, le dije: “¿Sabes qué? Yo te ayudo”. Me acerqué a Desarrollo Rural a informarme y así echamos a andar el invernadero. Más adelante me invitaron a participar en proyectos productivos de la zona norte con el tema de forraje verde hidropónico. Fue una experiencia muy bonita, porque me permitió conocer muchos proyectos y ver como cada persona estaba enfocada y comprometida con su proyecto.
Tiempo después, mi esposo decidió vendió los borregos y con ello esa etapa de producción llegó a su fin.

Pero no te quedaste de brazos cruzados e intentaste algo más en ese espacio…
Así es. Aprovechando el invernadero, quise hacer otro proyecto de sembrar tomate, pero ese proyecto no salió como esperaba. Total que, dándole vueltas a las ideas, pensamos en la posibilidad de fabricar bloques de concreto. Un buen amigo me echó la mano y me orientó. No fue nada fácil al principio porque la gente no creía en el producto.

Y es ahí donde nace Marblock en 2010. Al inicio, ¿cómo reaccionó el mercado al ver que una mujer ofrecía bloques de concreto en un entorno tan tradicional?
Todos los comienzos pueden ser complicados y desde ahí empieza la dificultad, porque lógicamente te toca abrir una brecha. Cuando abrí la fábrica, los constructores desconfiaban muchísimo del block y preferían el ladrillo, Durango era ladrillero por tradición.
Fue una tarea muy ardua, ya que se hizo el trabajo de demostrar la calidad, ventajas y beneficios del block. Al principio lo utilizaban solo para construcciones muy sencillas, y hoy es muy satisfactorio ver cómo, después de ser un producto que no era muy querido, el día de hoy se considera como uno de los elementos más importantes dentro de la construcción. No me gusta desistir fácilmente de las cosas; me gusta seguir intentando.

¿Qué es Marblock hoy en día y cómo describirías al equipo de trabajo que ha caminado contigo?
Marblock es una empresa construida hecha a base de esfuerzo, constancia y mucho trabajo. Actualmente estamos en un proceso de actualización de maquinaria, siempre con el firme propósito de mejorar y seguir creciendo. En el camino me he encontrado con personas muy valiosas, trabajadores comprometidos que ante los retos nunca me dejaron sola. Sin duda, gran parte de lo que es Marblock es gracias a ellos

Además de tu rol empresarial, asumiste la presidencia de AMEXME. ¿Qué ha significado para ti estar al frente de esta asociación de mujeres empresarias?
Ser presidenta de AMEXME es un compromiso y una responsabilidad muy grande, pero a la vez muy bonita. Llevo ya muchos años en AMEXME que quiero tanto. Estoy muy contenta de presidirlo porque experimentas un gran enriquecimiento de información y tienes la oportunidad de ayudar con las necesidades que presenta cada empresa en su momento.

Para quienes no conocen la dinámica interna de AMEXME, ¿cómo describirías el valor humano y el apoyo que se vive entre sus integrantes?
Es una asociación en la que todas las mujeres nos echamos la mano y donde no solo aprendes de negocios, sino también de calidad humana. Existe un apoyo real; todas estamos en la misma sintonía porque compartimos el hecho de tener una empresa. Platicamos de situaciones muy similares y te encuentras en un entorno donde se te entiende y se te hace fuerte; es hermoso estar ahí.
Como persona también creces, porque este grupo te fortalece en muchísimos aspectos. Cada una aporta su propia experiencia y conjuntar todo eso es muy enriquecedor. Es prácticamente una familia muy grande que te impulsa a crecer.

En la práctica, ¿de qué manera la asociación impulsa el crecimiento de un negocio que va empezando?
Es muy lindo ver cómo aporta a través de las capacitaciones. Muchas veces llegas con un negocio recién iniciado y con mucho corazón, pero el proyecto va creciendo, te empieza a gustar y se hace más grande. Justo en esos procesos de transición y crecimiento es donde AMEXME te brinda las herramientas, las bases y las capacitaciones necesarias. Es un grupo donde de verdad encuentras un gran respaldo.

Al concluir tu gestión, ¿cuál es la huella o el legado que te gustaría dejar en la asociación?
Al salir, me gustaría sentir que contribuí a que AMEXME se posicionara y creciera aún más,
convirtiéndose en una excelente plataforma y en una puerta abierta para todas aquellas mujeres que necesitan ese apoyo para impulsar sus empresas.

Hablemos de tu faceta personal: eres esposa y madre de tres hijos. ¿Cómo equilibras las altas demandas del mundo corporativo con la vida en el hogar?
Como mujeres solemos llevar una carga mayor, porque nunca dejas de cumplir tus roles de mamá, hija, hermana o esposa; cumples con todos los papeles a la vez.
Normalmente, en el entorno familiar, somos nosotras las que estamos al pendiente de todo y de todos. Sí, los hombres aportan, pero la mujer se multiplica en muchas partes, y ser mamá es una de las facetas más importantes de mi vida.

¿Qué es lo más valioso o lo más especial de la maternidad para ti?
Ser mamá es formar a una persona. Es darle todos los elementos necesarios, llenarla de amor, pero también prepararla para crecer y enseñarle a ser independiente. Tener el privilegio de ser madre es algo sumamente bonito y especial.

Para cerrar, ¿qué consejo le darías a las lectoras de Icónica que tienen un sueño pero temen enfrentarse a un entorno adverso?
Yo les diría que luchen por sus sueños, que crean en ellos y confíen, porque todo puede ser posible. Aunque el camino se ponga difícil, siempre se puede salir adelante. Nunca desistan, aun cuando tengan ganas de hacerlo o sientan que ya no pueden resistir más.

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